
Volví después de, creo, 2 meses. Así como esa ave mitológica renace del polvo, yo vuelvo y también vuelven varios aspectos de mi personalidad y carácter que habían aparentemente desparecido.
A lo largo del tiempo fuera de casa cambié, me di cuenta de eso y otros también, hablé de eso y me encargue de advertir a mis padres y amigos al respecto, pero no les hice saber que había cosas en mí que no han cambiado, o que aparentemente desaparecieron temporalmente para luego volver aún más fuertes, más grandes y más MIAS. Y es que no les dije nada por que incluso yo ignoraba esa situación. Hay cosas que no volverán a ser las mismas y otras que tengo certeza que jamás cambiarán. Siempre voy a ser la “bebé” de mis papás, pero ya no soy una niña. Dejé de ser la adolescente anarquista que se empeñaba en ser diferente, pero siempre seré la portadora de un alma revolucionaria con sed de cambios, novedad, igualdad, justicia y respeto. No soy tampoco esa persona egoísta que piensa solo en sí, pero quiero llegar lo más alto posible y quiero llevar conmigo a las personas que amo. Aprendí a no rezongar, si no a quedarme callada ante una injusticia, y dejo claro que no son necesarias las palabras para luchar por lo que quiero. Sigo pensando que las personas vienen y van, pero también supe que hay unas que solo vienen y nunca se van, mientras existen otras que ni siquiera alcanzan a llegar.
Ha sido un año de autodescubrimiento, un año en el cual aprendí a aceptar lo que soy, un año en el que conocí personas maravillosas, un año que me enseñó que no importa mi sexo, mi religión, mi color de piel, mi preferencia sexual, mi raza o idioma, ni nada que pueda ser objeto de discriminación o racismo, siempre tendré personas con las cuales me identificaré, personas que me apoyarán, y no me dejarán sentirme sola jamás. Claro habrá también aquellas que harán un gran embrollo de cada cosa y cada opinión diferente a la de ellas, pero al fin y al cabo nada de eso importa, lo que importa es que he aprendido a aceptar lo que soy, he aprendido a aceptar lo que cada uno de ustedes, lo que cada una de las personas que están allá afuera piensan.
La sociedad cambia, yo cambio también pero al mismo tiempo me mantengo en mi lugar, y le agradezco a la vida por haberme dado una oportunidad de conocerme y aceptarme a mí misma.
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